Museo Nacional de la Historia del Traje
Secretaria de Cultura
Presidencia de la Nación

Chile 832 - C1098AAR
Ciudad Autónoma de Buenos Aires - República Argentina

Tel-Fax: (5411) 4343-8427
E-mail:museodeltraje@gmail.com
http://Blog: museodeltrajebuenosaires.blogspot.com/



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Los Museos son la memoria de la humanidad.
Las colecciones de moda e indumentaria nos revelan aspectos únicos y representan una interesantisima fuente de información para el estudio de la cultura y la sociedad.
El vestido actúa como un lenguaje y trasmite información entre el individuo y el grupo; se usa, también, para mostrar el papel que “deseamos” o “tenemos” que desempeñar, y puede ser usado, incluso, como signo de protesta.
La vestimenta refuerza la opinión que una persona quiere mostrar de sí misma: su identidad.
La identidad incluye la idea de pertenencia a determinado grupo. Desde su infancia, las personas aprenden (sus padres les trasmiten) a llevar vestidos que pertenecen a distintos sistemas de valores y símbolos.
La sociedad determina la “vestimenta apropiada” para cada papel en el teatro de la vida.
¿Por que, entonces, los museos de indumentaria coleccionan, preservan e interpretan estos objetos destinados al vestido y adorno personal? Por que se interesan en objetos de naturaleza, aparentemente tan efímera?
Porque estas prendas tienen un vínculo inmediato y personal con las cinco preguntas que todos, investigadores y visitantes, se hacen: ¿qué, dónde, cómo, cuando y por qué?
Los elementos para el vestido y adorno personal nos cuentan, efectivamente la historia de la humanidad.


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El Museo Nacional del Traje, está dedicado a guardar testimonio y recrear el sugestivo mundo de la moda, el lenguaje del traje y sus accesorios y la vinculación del vestido con el arte y su contexto social, poniendo particular acento en nuestro país.
Nuestra segunda piel, el traje y sus accesorios, forman parte de la cultura y son un testimonio de la forma de ser y de pensar de una sociedad, es decir, fiel reflejo del tiempo que nos toca vivir.decada 50
El Museo custodia una importante y variada colección, que abarca desde fines del siglo XVIII hasta nuestros días. Son alrededor de 8.500 valiosas piezas que reflejan el espíritu de creadores y diseñadores y la calidez de las artesanías y artes aplicadas.
La mayor parte ha pasado a integrar el Patrimonio Nacional gracias a generosas donaciones del público, que se espera continúen llegando.
Es este un museo en continuo crecimiento, siendo enormes sus posibilidades de expansión. Por esto, los objetos expuestos en sus salas, se renuevan periódicamente con el doble propósito de mantener el interés del visitante y de preservar el material expuesto.
En la sociedad actual, los Museos actúan como un puente que une el pasado con los vertiginosos cambios y conflictos del presente, trasladando éste hacia el futuro.
En particular, la colección de este Museo se enmarca en el panorama sociocultural de la Argentina, y en especial de la ciudad de Buenos Aires e ilustra las modas, usos y costumbres desde fines del siglo XVIII hasta nuestros días.
El Museo está abierto a todo público, a escuelas primarias, secundarias, docentes y estudiantes de diseño de indumentaria, vestuaristas e investigadores, turistas y otros grupos organizados como ser Cámaras, Instituciones y otros Museos del país y del exterior.

MISION DEL MUSEO:
Brindamos al ciudadano un lugar de esparcimiento y reflexión, donde comprender nuestra propia diversidad cultural a través del estudio de los cambios en el traje urbano y civil en la Argentina. Entendemos a éste como producto de los procesos sociales y políticos y reflejo de la economía y el arte.

VISION DEL MUSEO:
Ser un centro de referencia, por su calidad y excelencia, de máxima consulta para estudiosos, entendidos y para el ciudadano común, teniendo prioridad la sustentabilidad de sus acciones y la satisfacción de los usuarios.

 

En el MUSEO NACIONAL DE LA HISTORIA DEL TRAJE, trabajan para Usted:

Rosa Iglesias
Directora

Bárbara Brizzi
Coordinadora General

Claudia Leguizamón
A cargo del Área Administrativa y Jefatura de Personal.

Liliana Alscher
A cargo del Almacenamiento, Conservación Preventiva y Control de las Colecciones.

Cristina Quiroga
Responsable de la Restauración de las Colecciones.

Sabrina Mazzalupo
Responsable del Diseño Gráfico y Web. Responsable del Montaje de Exposiciones.

Analía Yaker Valle
Responsable de la Documentación de las Colecciones.

Guadalupe Kleiman
Responsable de Extensión Cultural, y Archivo Fotográfico y de Moldería.

Dacio Luna Alvarez.
Auxiliar de Extensión Cultural y Archivos.

Agustina Fornasier
Responsable de Comunicación, Prensa y Relaciones Públicas.

Diana Sammartino
Talleres Educativos.

Nicolas Rodriguez Saa.
Auxiliar de Talleres Educativos.


Carlos Piñeiro.
Referencista de Sala.

Sara Frutos (Voluntaria)
Visitas especiales para público con capacidades diferentes.

Ana Barros (Voluntaria)
Visitas especiales para público con capacidades diferentes.

María Esther Grillo (Voluntaria)
Visitas Guiadas.

Ana Tassano (Voluntaria)
Visitas Guiadas.

Francisco Devicenzi (Voluntario)
Visitas Guiadas.


Monica Magliolo (Voluntaria)
Visitas Guiadas.

Mariana Silva (Voluntaria)
Visitas Guiadas.

Valeria Crespo (Voluntaria)
Visitas Guiadas.

Delia Etcheverry
Área Investigación.

Antonio González
Guardián de Sala. Mantenimiento.

Graciela Zanocco
Guardián de Sala. Referencista.

Silvia Mendez
Actividades Especiales.

Rodrigo Arteaga
Responsable de Biblioteca.

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CALLE CHILE 832, CAPITAL FEDERAL

El Museo ocupa un área de 800 m2 en una antigua casona tipica del siglo XIX, con habitaciones perimetrales unidas por medio de galerías que conservan sus solados de mosaicos originales y dos amplios patios, uno cubierto y otro a cielo abierto.
El edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1990.
En 1994 fue restaurado, siendo reinaugurado en diciembre de 2000.
Su indudable valor histórico cultural hace que sea objeto permanente de mantenimiento y preservación.
Cuenta con salas de exposición, auditorio, biblioteca y areas de recreación, tienda y cafetería, además de un amplio espacio reservado a deposito y taller de las colecciones.
El inmueble fue vendido al Ministerio de Cultura y Educación de la Nación por la señora Nydia Luzuriaga de Mercau en 1972, firmándose la escritura traslativa de dominio con fecha 30 de agosto , día de Santa Rosa de Lima, patrona de América, y el 11 de noviembre del mismo año, día de San Martín de Tours, patrono de la ciudad de Buenos Aires, fue abierto al público.
Es una casona que tuvo su origen en la creación misma del barrio de Montserrat y hoy, por su vecindad con San Telmo, forma parte del casco histórico de la ciudad de Buenos Aires.
Sobre los viejos terrenos virreinales, hoy calle Chile 832, se encuentra la más que centenaria casona que alberga el Museo.
El edificio se encuentra sobre un predio que figura en las testamenterías de 1832, cuando la Sra. Juana María Martínez de Marquez lo incluyó en su testamento a favor de su hijo Juan Ambrosio Marquez.
La vivienda comenzó a construirse en ese año, cuando el núcleo importante de la ciudad llegaba hasta la hoy Avda. Belgrano.
En abril de 1871, víctima de la fiebre amarilla, falleció el Sr. Juan A. Marquez, y en agosto de ese año el Sr. Juan Martín de la Serna compró a su sucesión la propiedad para su cuñado don Manuel Anasagasti (casado con doña Dolores de la Serna) y cuyas iniciales (MA) aparecen en el luneto de la puerta que divide el primer patio de la galería.
Al fallecer don Manuel en el año 1890, su hijo Darío Anasagasti de la Serna la heredó, siendo probable que las iniciales que aparecen en el vidrio biselado de la puerta cancel (DAS) sean las suyas, o bien, como lo indican otras interpretaciones, sean las de su madre, Doña Dolores de la Serna de Anasagasti.
La casa tal cual la vemos en el presente fue terminada en el año 1907( construida con mampostería de ladrillos y asentada en tierra romana, que es una mezcla de cal, conchilla, polvo de ladrillo y arena).
Es una típica casa ¨chorizo¨ de tres patios, característica de la fuerte influencia italianizante en la arquitectura de ese momento, y está adornada con plantas traídas de Misiones hace más de 90 años. Conserva sus detalles originales, tales como sus solados de mosaicos, los artísticos artesonados en sus cielorrasos, cálidas boiseries, y hasta una mampara vidriada que recrea el estilo Luis XV, y divide el salón de la salita de música.
El primer patio y sus galerías presentan adornos de mampostería consistente en molduras y deliciosas cabezas de ángeles, por lo cual se lo ha bautizado ¨Patio de los Angelitos¨.
Se debe mencionar además la sencilla cenefa de madera y mampara de cristal con puertas y ventanas de madera de roble americano que cierra la galería paralela a las habitaciones y que, según tradición familiar, fue construida a fines del siglo XIX ¨para proteger la salud de don Manuel Anasagasti ¨.
Sobre la cubierta intransitable, sólidos pilares sostienen una baranda de hierro.
Actualmente vemos en la parte posterior las obras de ampliación correspondientes al Museo en su sector de depósitos, dependencias administrativas y auditorio, así como la recuperación del trellaje y cenefas de madera que acompañan el alero con tejas de Marsella
A partir de 1907 perteneció a la familia del Gral. Enrique Luzuriaga, cuyos integrantes la compartieron con sus fieles criados correntinos.
El comedor, las salas para recibir, el cuarto de los niños, la habitación del tío soltero y los amplios patios con abundancia de macetas y plantas añosas, son melancólicos testigos de tristezas y alegrías en momentos grandes y pequeños de la vida de sus moradores : bodas, bautizos, duelos por la pérdida de seres queridos, las tertulias con amigos , Semana Santa, Carnaval ....
La hija del General Luzuriaga, doña Nydia Luzuriaga de Mercau, la vendió al Ministerio de Cultura y Educación en 1972 ,destinándose para sede del Museo Nacional de la Historia del Traje.

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En el siglo XVIII, Buenos Aires se autoabastecía de frutas y verduras producidas por vascos y catalanes, que se habían asentado en el Barrio Sur.

Su devoción a la “Moreneta”, Virgen morena venerada en el Monasterio de Montserrat (Cataluña – España), dio lugar al emplazamiento de una Capilla, hoy Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, sita en Avda. Belgrano 1151, que dio nombre a nuestro barrio a fines del siglo XVIII.

En 1790, en la misma zona, se instaló un mercado y el lugar se constituyó, además, en un Alto de Carretas donde se congregaban caravanas de distintas regiones del Virreinato, trayendo las novedades del momento. Por otra parte, en la esquina de las actuales Avda. 9 de Julio y Moreno, y continuando con una afición muy española, se instaló una Plaza de Toros.

En la segunda mitad del siglo XIX, se produjo un profundo proceso de cambio en Buenos Aires: la arquitectura colonial de la Gran Aldea ira siendo reemplazada por construcciones de fuerte influencia italiana y francesa.


El creciente fenómeno inmigratorio provocó un aumento en la población y la creación de nuevos barrios, a la vez que cambios en los usos y costumbres heredados de España, modificándose también la gastronomía, la vestimenta, el mobiliario, etc.

La inmigración creó una nueva sociedad, una cultura nueva y sintetizadora, sembró las semillas de la convivencia entre costumbres, lenguas y pueblos distintos, empujándolos a conformarse como un único pueblo nuevo.